El mayor secreto del mundo empresarial
La falta de sinceridad impide
que las ideas inteligentes, la acción rápida y las buenas personas aporten todo
el potencial que poseen. Es letal. Si hay sinceridad todo funciona mejor y con
más rapidez.
Existen tres vías principales
sobre cómo la sinceridad conduce al
éxito.
PRIMERO: Hace que MÁS personas
participen en la conversación; entre más participan más riqueza hay en la
lluvia de ideas, permite la discusión, un mayor análisis y profundizar más en
los temas.
SEGUNDO: la sinceridad GENERA
RAPIDEZ. Cuando las ideas no se esconden, sino se exponen abiertamente, generan
un mayor debate y que se logre actuar con mayor rapidez.
TERCERO: la sinceridad REDUCE
COSTOS, aunque sea difícil establecer números precisos, basta con plantearse
cómo elimina reuniones carentes de sentido e informes innecesarios que
confirman lo que ya todos saben.
La sinceridad provoca que la
gente se ponga nerviosa, porque nos han enseñado a suavizar las malas noticias
y maquillar los temas inconvenientes.
Recomienda el autor que la
SINCERIDAD hay que premiarla, alabarla y mencionarla en la empresa, para que
tenga eco y haga que cada vez más personas la practiquen.
DIFERENCIACION
Más que cruel,
justa y eficaz
Las compañías triunfan cuando
sus directores hacen una clara distinción entre las personas y los negocios de
alto y bajo rendimiento, cuando alientan a los fuertes y los distinguen de los
débiles. Por el contrario las empresas sufren cuando tratan a todos por igual.
Me gustó la frase “la
diferenciación es sólo una asignación de recursos, que hacen los buenos
líderes. Los buenos líderes invierten donde los beneficios son más elevados y
reducen pérdidas en los otros sectores”.
La diferenciación se refiere
tanto a gestionar personas como negocios. Diferenciar se ha convertido en una
demanda para las organizaciones en un mundo cada vez más competitivo y
globalizado.
Cuando se habla de diferenciar
a las personas se pueden dividir en tres categorías según su rendimiento:
·
Una superior, representada por el 20% de los empleados.
A ellos hay que colmarlos con primas, acciones, bonos, alabanzas,
reconocimientos, formación y otros premios “para su alma y su bolsillo”.
·
Una media, representada por el 70% de los
empleados. Son un grupo muy valioso (son la mayoría). El reto es mantenerlos
comprometidos y motivados. Es esencial con ellos la formación, el feedback
positivo y claridad en el establecimiento de los objetivos. A las que destacan
en este grupo hay que rotarlas para que aumenten su experiencia y
conocimientos. El enfoque en la gestión de este grupo tan importante para la
organización significa lograr que aquellos que sean prometedores, puedan saltar
al grupo superior. No se trata de evitar que los que están más cerca del grupo
inferior sigan descendiendo.
·
Una inferior, representada por el 10% restante.
“no hay forma de expresarlo de otro modo: tienen que marcharse”. Muchas veces,
aquellos que fracasan en una empresa puede ser que triunfen en otra… la vida
continúa. El mantener a una persona de este grupo por mucho tiempo en nuestra
organización, puede representar un alto costo en tiempo y recursos, sobre todo
en no lograr los objetivos planteados. Además genera un desgaste paulatino en
el equipo y el líder del equipo, para que, al final, siempre termina saliendo
de la organización.


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