jueves, 17 de noviembre de 2011

GESTIÓN DE PERSONAL - Que viene después de la contratación...

GESTIÓN DE PERSONAL
Tenemos los jugadores adecuados ¿Y ahora qué? Del libro Winning de Jack Welch.

Una vez contratados los talentos para nuestra organización, es el momento de hacer que funcione el trabajo en equipo y alcanzar las metas propuestas.

Para Jack Welch la gestión del personal consiste en 6 prácticas fundamentales:

1.       Elevar los recursos humanos a una posición de poder y primacía dentro de la organización, forjar líderes y desarrollar carreras. “Si presidiésemos a un equipo de beisbol, ¿prestaríamos más atención al contador general o al entrenador de los jugadores?. Un gerente de recursos humanos debe estar como mínimo, al mismo nivel que un gerente financiero.

2.       Utilizar un sistema de evaluación estricto y no burocrático: debe ser claro y simple, debe medir al personal según criterios relevantes y previamente acordados que estén relacionados directamente al rendimiento del individuo. Debe asegurar que los responsables evalúan a su personal al menos una vez al año, preferiblemente dos veces, en sesiones formales y cara a cara con el colaborador. Un buen sistema de evaluación debe incluir un componente de desarrollo profesional.

3.       Crear mecanismos efectivos (dinero, reconocimiento y formación) para motivar y reconocer al personal. Los diplomas, las medallas y la fanfarria pública tienen su gracia, pero sin dinero pierden gran parte de su impacto.

4.       Afrontar directamente las relaciones problemáticas con sindicatos, con empleados brillantes, con aquellos que son conflictivos y con los que se han dado por vencido. “Los talentos pueden convertirse en monstruos si así lo permitimos”. En el caso de la desvinculación de un talento, “…lo ideal sería reemplazarlos en un plazo de ocho horas. Esta reacción inmediata envía a la organización el mensaje de que ningún individuo es más importante que la empresa”. Con aquellos que se han dado por vencido (los que un día fueron buenos pero que por algún motivo llegaron a un punto muerto), es necesario recargarles la energía, ya sea mediante el trabajo o formación, de lo contrario “acabaran por fosilizarse en sus puestos”. Con los empleados conflictivos, quienes regularmente “trabajan bien (esa es su defensa)” hay que enfrentarlos de frente, con evaluaciones severas que evidencien las brechas en su desempeño. Si no hay cambios radicales para bien, no hay más que decir y hacer, hay que desvincularlos rápidamente.

5.       Manejar al 70% de los empleados (los empleados en la media), tratarlos como si fueran el cuerpo y el alma de la empresa. Con frecuencia las futuras estrellas son grandes trabajadores (y poco llamativos) del grupo intermedio. Las buenas empresas los reconocen y les motiva con todos los recursos a su disposición para que crezcan. De lo contrario si no se les reconoce y se les trata como a todos los demás, seguramente buscarán un lugar donde realmente se sientan importantes.

6.       Diseñar el organigrama para que sea lo más llano posible, con líneas de subordinación y responsabilidades claras, que no den lugar a ambigüedades o dudas. “Las compañías deben hacerse más horizontales. Los directores han de tener como mínimo diez subordinados directos y de un 30%-50% más si cuentan con experiencia”.

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