Steve Jobs entendió algo que
muchas empresas han intentado hacer, pero que pocas han logrado. Entre más
avanzaba, más sencillos se volvían sus productos. En algunos casos era más
importante el usuario que el producto.
Para Jobs, nada es
desperdicio, nada es innecesario. El bienestar no se logra al acumular más
cosas; sucede a partir de la creatividad y la innovación, con la búsqueda implacable
de la perfección.
Para Steve, el éxito está en
los detalles.
Cuando estaban trabajando en
la creación del iPhone, Jobs les dijo a sus ingenieros que el teléfono que
desarrollaría Apple tendría “sólo un botón”… sus ingenieros se pasaron
diciéndole una y otra vez en sus revisiones semanales que no era posible que un
celular tuviera un solo botón. No podrías prenderlo ni apagarlo, controlar el
volumen, cambiar funciones, navegar en internet y usar el resto de las
funciones que tendría el teléfono “con sólo un botón”. Steve era sordo a sus
quejas. Siguió pidiendo “el teléfono tendrá un solo botón. ARRÉGLENSELAS.”
Él (Steve) estaba en tu
escritorio o en tu cubículo con uan regularidad alarmante, pidiendo una
revisión de todo el equipo sobre cada decisión que habías hecho desde su última
visita. Y si decía algo como “esto es una mierda”, tenías que saber que no
forzosamente te estaba criticando, sino que era una solicitud al estilo de
Steve: “no entendí eso, explícame”.
A casi todo el equipo de Mac
le tomó un tiempo darse cuenta que lo que parecía un exceso de control, una
intromisión y una pérdida de tiempo era realmente el compromiso de un líder que
no solamente preguntaba porque estaba demasiado enterado de los detalles. No,
estos eran actos de un hombre que tenía una visión del producto que quería
crear y que sabía que cada decisión era la mejor para llegar a ese punto.
Para Steve lanzar un producto
a tiempo no era tan importante como lanzarlo bien, tan cercano a la perfección
para el usuario como fuera posible.
Cuando crees en tu producto y
en tu gente de forma tan absoluta como Steve, tu gente te apoyará.
No es exagerado decir que
Steve llegó a ser un líder corporativo tan eficiente y que generó tal gama de
productos extraordinarios, gracias a su concentración extrema en los detalles
más pequeños. Para él todo importa. El proceso consume mucho tiempo, es
desquiciante para los creadores de producto que trabajan para él, pero es un
elemento absolutamente esencial de su éxito.

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