domingo, 1 de enero de 2012

EL CAMINO DE STEVE JOBS. Parte I: El zar del producto.

¡¡Bienvenido 2012!!

Estamos dando inicio a un nuevo año y en nuestro clubo de lectura estaremos refiriéndonos a la obra de Jay Elliot: El camino de Steve Jobs: liderazgo para las nuevas generaciones (El título original: "The Steve Jobs Way. iLeadership for a New Generation". 2011.)

En esta ocasión trataré de extraer ideas, pensamientos y situaciones que reflejan no sólo la personalidad de Steve Jobs, sino el tipo de liderazgo que ejercía. Trataré de no ser tan explícito, con la intención de que se aventuren a comprar el libro y profundicen en lo que aquí estaremos publicando.

Espero que sea tan interesante como fructífero para su andar en el camino del Liderazgo.
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PROLOGO

 Estaba sentado en el area de espera de un restaurante… que resultaba uno de los lugares más inesperados en el mundo para tener un encuentro que cambiaría mi vida.

 El encabezado que estaba leyendo en el periódico hablaba del final desastroso del comienzo de la compañía Eagle Computer. Un joven que también estaba esperando en el restaurant leía el mismo artículo. Empezamos a hablar y le conté mi relación con dicha historia. Resulta que acababa de renunciar a Intel para unirme a Eagle Computer, una empresa naciente. Esta empresa acababa de anunciarse públicamente en la bolsa, el día de la oferta pública, el CEO se convirtió instantáneamente en millonario y para celebrar se fue a festejar y tomar unas copas con sus cofundadores. Al salir se fue directo a comprar un Ferrari; hizo pruebas de manejo en un auto del concesionario y chocó. Él murió, la compañía también murió y el trabajo por el que había renunciado a Intel se terminaba antes de que yo empezara.

 El joven me empezó a preguntar de mis antecedentes. Él era un veinteañero con aspecto de hippie que vestía jeans y tenis. Yo era un tipo corporativo que usa traje y corbata, con cuarenta años de edad, lo único en que nos parecíamos era que ambos teníamos barba. Sin embargo rápidamente nos dimos cuenta que compartíamos la pasión por las computadoras, que se vio muy interesado en mi experiencia en IBM en posiciones clave.

Se presentó como Steve Jobs, Presidente del Consejo de Apple Computer. Yo apenas había oído hablar de Apple, pero me costaba trabajo imaginarme a este joven como la cabeza de una empresa de computadoras.

Después me sorprendió cuando me ofreció trabajo. Le dije que no creía que pudiera pagarme lo suficiente. En ese momento Steve tenía veinticinco años y un poco después, en el mismo año, cuando Apple se volvió pública, la empresa valdría alrededor de 250 millones de dólares.

Un viernes, dos semanas más tarde, comencé a trabajar para Apple, con un salario ligeramente mayor, con más opciones accionarias que las que tenía en Intel y con un mensaje de Andy Grove (Presidente de Intel) que me decía que estaba cometiendo un gran error: Apple no iba hacia ningún lado…”


EL ZAR DEL PRODUCTO

Hay gente que escoge su camino en la vida. Hay gente que tiene que cargar con él. Y, por último, hay quien descubre su vocación casi accidentalmente, sin que nunca la hayan buscado.

En la época que me uní a Apple, la energía de la empresa se generaba alrededor de un grupo de desarrollo que trabajaba en un producto que sobrepasaría los límites: una computadora que se llamaría Lisa. Steve me dijo que Lisa sería tan avanzada que “hará una muesca en el universo”. No podías sino asombrarte de una conversación con ésta; la cual ha sido, desde entonces, una inspiración, un recordatorio de que no tendrás gente trabajando para ti, encendida por el entusiasmo, a menos que tú también ardas en él… y que hagas que todo el mundo lo sepa.

Steve Jobs nunca escucha la palabra “no” y es sordo a: “no podemos” o “no debemos”.

En cuanto al proyecto de la Macintosh: … cuando Steve comenzó a frecuentar Macintosh, el equipo presentó reacciones mixtas. Se sintieron inspirados por la pasión y el compromiso de Steve, pero, al mismo tiempo, de acuerdo con las palabras plasmadas en un memorándum de uno de los miembros, pensaron: “introduce una tensión, política y mucha lata.” Cierto: la gente de alto rendimiento y visión resulta muchas veces socialmente torpe o simplemente no le importa la cortesía ni el tacto.

Además de mis tareas a nivel corporativo, Steve también me quería como vocero en lo relativo al negocio y la organización. Por lo mismo, me asignó un segundo rol en el equipo Macintosh. Yo iba a ser el consejero sin título, un miembro adoctrinado del equipo sin el nombramiento oficial.

Apple había surgido con dos computadoras, producto de las ideas de su cofundador, Steve Wozniak. El camino de Woz a la fama es tan misterioso como el de su socio. En una entrevista dijo que se había inspirado por los libros de Tom Swift. De esa inspiración comenzó a realizar proyectos tan elaborados para las ferias científicas que cuando estaba en sexto grado ya había creado una máquina similar a una computadora que jugaba gato.

Continuó por el mismo camino durante el bachillerato y la universidad, aprendiendo por su cuenta acerca de las computadoras al hacer tareas cada vez más avanzadas, hasta que terminó diseñando y construyendo computadoras en su totalidad.

Steve Wozniak y Steve Jobs.
Woz también mostró un nivel de modestia, ausente en su cofundador. “Me pregunto por qué, cuando yo solamente hice… un poco de buena ingeniería… algunas personas piensan que soy una especie de héroe o alguien especial. Pero es realmente el grupo de personas y su conjunto de pensamientos lo que hacen realidad las computadoras”.

Steve Jobs no tenía tanto conocimiento técnico ni la capacidad que Woz tenía. Entonces ¿cómo llegó a dominar las complicaciones de la tecnología computacional?.

No te conviertes en un trabajador de tecnología líder sin pasar unos años intensivos en la escuela. Pero esa estricta regla de la vida no aplicaba para Steve Jobs. Yo presencié un fenómeno que era casi increíble. Ahí estaba ese joven que había abandonado la universidad poco después del primer semestre, que se había ido a la India para viajar, más que como turista, como un monje pordiosero, que había sido absorbido por el Budismo. En algún momento había pensado volverse sacerdote budista, y lo hubiera hecho de no haber sido por ese proyectito que tenía con su vecino Woz. Es increíble ver como nuestras vidas toman un curso diferente de lo que hubiéramos esperado.

Cuando Steve cree en algo, el poder de esa visión puede literalmente barrer cualquier objeción, problema o lo que sea. Simplemente dejan de existir.

Steve decía que lo que hagas debes hacerlo lo mejor posible, “porque solamente puedes hacer un número limitado de cosas en tu vida”.

Los visionarios son capaces de crear grandes obras de arte o grandes productos, porque su trabajo no es de ocho a cinco.

Esta pasión por el producto se manifiesta a través de toda la organización de Apple, desde las recepcionistas y los ingenieros, hasta los miembros del consejo de dirección. Si los empleados de cualquier compañía no sienten esta pasión emanada de los líderes, entonces los líderes se tienen que preguntar: ¿Por qué no?.

Él cree que “la mitad de lo que separa a un empresario exitoso de uno que fracasa es pura perseverancia”. “Tienes que arder con una idea, un problema o algo equivocado que quieres corregir”. Si no estás lo suficientemente apasionado desde el inicio, nunca vas a sobresalir”.




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