"No es el sufrimiento en sí mismo el que hace madurar al hombre,
es el hombre el que le da sentido al sufrimiento".
Inicio la lectura de este magnífico libro reflexionando sobre la frase anterior. Todos en algún momento hemos experimentado el sufrimiento. Muchos ya no están vivos porque no pudieron soportar el dolor: por la pérdida de un ser querido, por una ruptura amorosa, por no alcanzar sus más preciados deseos, ser víctima de desastres naturales... la lista puede ser larga.
Es también interesante cuando la frase habla de madurez: alguien que no ha sufrido, alguien que ha tenido todo y no ha movido un dedo para tener lo que tiene, no ha desarrollado la capacidad de afrontar los momentos difíciles de la vida, para ellos hasta la situación más nimia puede ser objeto de tensión, sufrimiento, porque no poseen los recursos emocionales para aforntar dichas situaciones.
El libro está hecho para hacernos reflexionar profundamente sobre lo que somos como seres humanos, lo que podemos llegar a lograr y soportar. Muchas veces en nuestra zona de confort, en cualquiera de los roles de la vida (familiar, trabajo, amigos, etc.) no damos el máximo de nosotros mismos, más parece que vivimos con el "mínimo esfuerzo". Creemos que es imposible ya vivir sin el BlackBerry, sin la computadora, sin la televisión, sin el partido del domingo, sin las fiestas del fin de semana, etc. Por otro lado tenemos la fuerte compulsión de que todo aquello que llega a nuestras manos - entiéndase dinero- tenemos que encontrar rápidamente mil y una formas de cómo gastarlo, más pareciera que tenemos un repelente porque lo queremos lejos de nosotros. Hay gente que gasta como una terapia: sino gastan se deprimen, entran en pánico, se preocupan del "que dirán ajeno", y no es posible ("no es posible") dejar de tener status, aunque sea apariencia, porque esa apariencia les da sentido a su vida...
... Hay gente que sin la computadora, sin el celular, sin la ropa cara, sin el carro del año, sin sus viajes al extranjero... simplementente sienten que no tiene sentido su vida: sin ellos son nada!!.
Ha escuchado estas frases alguna vez:
¿Por qué si tengo todo el dinero que quiero, aun siento un vacio por dentro?
¿Por qué si tengo muchos amigos, soy el alma de las fiestas, me siento completamente solo?.
¿Por qué nada me sale bien, siento que mi vida va a la deriva?
¿Nadie me quiere, no valgo nada para nadie...?
¿La vida es muy injusta, porque no tengo lo que quiero?
En esos momentos, en esas personas se hace evidente una falta de propósito.
El Dr. Frankl en su libro "El hombre en busca de sentido" nos llevará a conocer su experiencia en los campos de concentración nazis, nos mostrará lo que el ser humano es capaz de soportar (la realidad sobrepasa por mucho la ficción).
Si tiene ojos, boca, pies, manos y no es verde cuando se mira al espejo, seguramente es usted un "ser humano", lo que significa que comparte (compartimos) con el Dr. Frankl la misma bioquímica, la misma composición celular, el mismo cerebro evolucionado, los mismos recursos para afrontar la vida. Por lo tanto si le parece que es una historia irreal y que es imposible que usted pueda encontrarle sentido al sufrimiento, le invito desde ya a que se quite el prejuicio, que brinde el beneficio de la duda y sobre todo que crea que usted es capaz de hacer cosas grandiosas y sorprendentes... no por casualidad somos la cúspide de la creación.
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Lo invito a que juntos descubramos lo que el Dr. Frankl nos reta a lograr como seres humanos: a encontrar nuestro propósito en la vida.

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