domingo, 11 de septiembre de 2011

Reflexiones sobre cómo manejar la crítica (Parte 1)

En la vida hasta la más pequeña de las acciones conlleva tomar una decisión: en nuestro diario vivir: qué color de ropa me pongo hoy?, voy a esa reunión o me quedo en casa?, me levanto cuando suena el despertador o me quedo otros 5 minutos durmiendo?; hago ejercicio o me quedo a ver una película y comer unos snacks?, tomo este nuevo empleo y dejo el actual?. En el trabajo: llego a tiempo a la hora de entrada o no hay problema si llego 10 minutos más tarde?, despido o le doy otra oportunidad al colaborador que no está rindiendo el desempeño esperado?; mantenemos o recortamos el presupuesto de mercadeo en una época vacas flacas?, lanzamos el producto X o el Y al mercado?, etc.

Nadie se salva de tomar una decisión, ni siquiera aquellos que dicen que prefieren no tomar decisiones y dejar a otros la responsabilidad de hacerlo. Aun cuando alguien diga que prefiere no tomar una decisión, en ese momento está tomando una decisión, que es “no hacer nada”, su decisión es “no tomar una decisión”.

Sucede generalmente que esta conducta se presenta para evitar tomar responsabilidad de las consecuencias de una decisión. Decía alguien: “no hay buenas o malas decisiones, son las consecuencias las que pueden ser buenas o malas”, agradables o dolorosas. Comparto lo que dice Paulo Coelho dice en su libro Brida: “Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente.” Seguro que esto último no es fácil y lleva un proceso aprender y desarrollar la competencia de tomar decisiones.

El tema que nos ocupa en este artículo no es la toma de decisiones, sino que pasa cuando tienes que tomar una decisión que es difícil para ti y que afecte a personas cercanas en tu entorno familiar o laboral. Decisiones que marcarán un antes y un después y que por ello sabes que te van a criticar.

Robert Kiyosaki habla sobre el tema en su libro “Guía para hacerse rico..”, una frase que llamó mi atención fuertemente está en el capítulo 2 titulado ¿cuál es el precio de un error?, la frase dice: “una de las diferencias entre un triunfador y una persona común es la cantidad de críticas que pueden aceptar. Las personas comunes no pueden aceptar demasiadas críticas y por eso no destacan durante su vida. A eso se puede que no puedan llegar a ser líderes”. Continúa diciendo: “Las personas promedio viven con miedo de lo que los demás puedan decir o pensar de ellas. Por eso relacionan y se llevan bien con otras personas comunes, siempre con miedo  a lo que otras personas puedan pensar de ellas o a que las critiquen”. Termina diciendo que aunque el ser humano siempre va a criticar a los demás, siempre debe de existir respeto.

Robin Sharma en su Vlog habla de la crítica (The beauty of criticism), dice que “…. Al menos que no le gustes a la gente, no estás haciendo tu mejor trabajo”. Una vez que tomas una decisión para mejorar tus estándares, y empiezas a trabajar en expresarte, en ser mejor o hacer mejor las cosas de lo que se ha hecho antes, vas a encontrarte con gente que te va a criticar, pero eso es una respuesta del miedo que tienen en contra de la oportunidad que ellos tienen para crecer y trabajar a tu lado, a tu nivel.

Sharma también habla de 5 estrategias para manejar la crítica (5 Strategies to handle criticism):

  1. Cada momento que te enfocas en la crítica, te alejas de construir tus sueños y seguir/lograr tu misión. Recuerda que cada vez que te enfocas en la crítica, cuando dejas que sea más importante lo que la gente piensa, desgastas tu energía en ello y no dejas salir toda tu creatividad e innovación, pierdes la oportunidad de ser excelente y dar lo mejor a tus stakeholders. (clientes, proveedores, compañeros, comunidad, empleados, etc.) 
  2. Los críticos sólo critican a la gente que hace las cosas con excelencia, no van detrás de los mediocres. Si te critican tómalo como un cumplido, sigue adelante porque es un reflejo de que estás jugando en la liga de la excelencia, siempre habrá gente que quiera verte caer o desistir. Este punto me trae a la mente la historia de los cangrejos en el bote: cuando uno de ellos está por lograr salir, los otros buscan la manera de hacerlo caer y que siga dentro del bote, en lugar de apoyarse unos con otros para salir todos. He escuchado a algunos amigos decir que a veces así nos comportamos las personas en nuestro país, que nos da envidia ver que otro triunfe y en lugar de apoyarlo o felicitarle esperamos verlo fracasar.
  3. Cuando alguien te critica, toma esa situación negativa como una oportunidad y pregúntate: qué puedo aprender de esta crítica?, hay alguna información valiosa o válida en esta crítica de la que pueda aprender para ser/pensar/actuar mejor?. Toma la crítica como una ventaja para mejorar tu desempeño.
  4. Los críticos critican por miedo: cuando alguien crítica es una clara indicación de que se sienten amenazados. El liderazgo demanda que innoves, salgas del status quo, que hagas “cambios” y a la mayoría de la gente no le gusta el cambio.
  5. Recuerda la verdadera naturaleza del liderazgo: “un líder siempre será criticado” y el mundo, la sociedad y las empresas necesitan héroes que tengan el valor de aceptar la crítica. KMF: Keep Moving Forward!!.

La crítica es parte de nuestro diario vivir, así que está fuera de nuestro círculo de influencia, nosotros decidimos qué emoción tener al respecto: sentirnos mal y permitir que eso nos afecte, o aprender a sobrellevarla y que no limite nuestras aspiraciones, nuestro liderazgo, nuestras metas crucialmente importantes.

Si quieres evitar la crítica, es fácil, Aristóteles lo dijo claramente: “La crítica es algo que puede evitarse fácilmente: si uno no dice nada, no hace nada y no es nada. Si quieres ser un líder seguro que ese no es el camino adecuado a tomar.

Conocerse a sí mismo es un buen paso para comenzar a manejar la crítica. El psicólogo Carl Rogers decía: “La paradoja curiosa es que cuando me acepto a mí mismo tal como soy, entonces puedo cambiar”.

También cuando ya estés en el campo de juego y te toque recibir críticas, no olvides que tu eres el primero y único responsable de las consecuencias de tus decisiones: Si ganas y te alaban, celebra y comparte tus logros; si pierdes,y te critican, también es tu responsabilidad, no es culpa del Dios, el destino, la suerte, tus padres, tu jefe, tus amigos, tus compañeros de trabajo o tu familia.

A veces tienes que tomar decisiones en equipo, pero esto no significará por ningún motivo “echarle la culpa a los demás” si las cosas no salen como esperaban y reciben críticas avasalladoras, “cada uno” es responsable”, esto es: todos tomaron partido en la decisión. Mucho menos si dices que en dichas decisiones no tuviste que ver porque “ni participaste”. Si no vas a aportar, agregar valor, o al menos compartir lo que piensas, entonces mejor dale la oportunidad a alguien más y no sólo calientes una silla.

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