sábado, 24 de septiembre de 2011

Cómo contrarrestar la resistencia al cambio by Peter Bregman

Sentado al otro lado de la mesa de mi cliente más importante y exigente, enfrentaba un conflicto que requería un enfoque delicado y sofisticado si es que quería lograr el resultado que me había propuesto. Este cliente es lejos el negociador más listo que he enfrentado y su meta es ganar. La conversación fue algo como lo que sigue:



"Papá, ¿qué hay de postre?". En aquel entonces, Isabelle tenía seis años. La voluntad no era una de sus áreas que “necesitaba desarrollo”.

 "Bueno, veamos… podrías comer una manzana o tal vez unas uvas".

 "Yo quiero helado".

 "No es una de las opciones, linda. ¿Qué prefieres, manzanas o uvas?".

 "Helado".

La conversación siguió así unos minutos hasta que ella dijo, "si no hay helado, entonces quiero comer una banana".

"Bien", respondí, "no es una de las opciones, pero está bien. Yo te iré a buscar una".

"Gracias, papá", dijo ella, evidentemente feliz. ¿Estaba contenta de poder comer una banana o feliz de haber conseguido algo que no era una de las opciones que yo le había ofrecido?

Pero eso no importa porque mi meta no era doblegarla o mostrarle quién era el jefe. Lo que buscaba era un resultado muy específico y claro: nada más que inculcar en ella un hábito de comer sano para toda la vida. Quería que comiera fruta de postre y (ésta era la parte difícil) que se sintiera contenta al respecto.

Lograr que otra persona trabaje arduamente para lograr una meta que usted ha establecido –y no porque usted la esté obligando sino porque es lo que ella elige– es exactamente el desafío que los líderes enfrentan a diario en las organizaciones.

Y lograrlo hace una gran diferencia. Para el empleado es equivalente a la diferencia entre ser microgestionado y estar automotivado. Para la organización es la diferencia entre la resistencia pasiva y el alineamiento energizado. Y para usted, el líder, es la diferencia entre el agotamiento frustrante y la colaboración inspirada.

El trabajo de un líder o gerente (y en estos días, quién no es un líder o gerente de una manera u otra) es simple: influir en las personas. Y hay una idea determinante que tenemos en nuestras cabezas que hace que este trabajo sea más fácil.

Creemos que las personas se resisten al cambio.

Por ende, hacemos todo tipo de cosas para contrarrestar esa resistencia. Intentamos motivar o coaccionar a las personas para que cambien.

Pero en lugar de romper la resistencia, la creamos. Las personas se resisten al control. En consecuencia, 70% de todas las iniciativas para introducir el cambio corporativo fracasan. He aquí lo interesante: las personas eligen libremente hacer grandes cambios de vida todos los días. Nos cambiamos de casa, nos casamos, tenemos hijos, enfrentamos desafíos, aprendemos tecnologías nuevas, nos cambiamos de trabajo, y desarrollamos destrezas nuevas. No todos estos cambios son fáciles. Pero la mayor parte del tiempo nosotros mismos buscamos esos cambios y los hacemos con éxito.

Entonces, ¿por qué las personas están dispuestas a cambiar en una situación y se resisten al cambio en otras situaciones?

He aquí la respuesta: no es que la gente se resista al cambio, a lo que se resisten es a que se le imponga el cambio.

En sus vidas personales las personas normalmente hacen sus propias elecciones. Pero en las organizaciones se sienten coaccionadas. En consecuencia, usan el único poder que tienen para reconquistar el control: la resistencia.

¿Cómo evitar la resistencia? Dándoles el control. Permita que las personas tomen decisiones. Si usted les ofrece dos opciones (manzanas o uvas) y eligen una tercera (banana) usted tiene la oportunidad de cederles el control siempre y cuando su elección logra resultados que son aceptables para usted (fruta). En este caso la persona es dueña de su decisión y está contenta con ésta porque ella misma la tomó.

La clave esa cesión sea real. Si usted trata de engañar a las personas para que piensen que tienen el control cuando no es así usted, perderá la credibilidad. Lo que tiene que hacer es darles algo de control de verdad mientras usted también se queda con parte del control debido a que como gerente usted siempre es responsable del resultado.

He aquí tres pasos:

1.Defina el resultado que usted busca.

2.Sugiera un camino para llegar a él.

3.Permita que las personas rechacen el camino que usted ha elegido, siempre y cuando ellos busquen una ruta alternativa que llegue al mismo destino.

Por ejemplo, si usted quiere que los gerentes sostengan conversaciones sobre el desarrollo de la carrera con los empleados, proponga un método para que esas conversaciones se lleven a cabo. Si los gerentes no están de acuerdo, pregúnteles qué preferirían hacer, y cuando ofrezcan una idea alternativa, acéptela siempre y cuando logre que los empleados y los gerentes conversen entre sí.

Es lo mismo si usted está desplegando una tecnología, un proceso de ventas, una nueva práctica de recursos humanos, o (llene usted el espacio). No trate de vender el cambio o hallar "aprobación". En lugar de buscar un acuerdo, trate de lograr el desacuerdo. Eso le da la oportunidad a usted de permitir a las personas hagan los cambios, ahí mismo, e inmediatamente. Y así, ellos son responsables.

O digamos que usted necesita un equipo senior alineado, enfocado y colaborador, pero dos de miembros más prominentes del equipo al parecer no son capaces de trabajar juntos. Reúnase con ellos en una sala y explíqueles cuál es el impacto negativo que ellos están teniendo en la empresa. Luego, pregúnteles qué quieren hacer al respecto.

Ayer, Isabelle (ahora con siete años) estaba molesta por algo que hizo su amiga en la escuela. Me pidió que hablara con la mamá de su amiga. No le dije inmediatamente que no lo haría, aunque sabía claramente que no lo iba a hacer.

 El resultado que yo quiero es que desarrolle confianza en su capacidad para resolver sus propios problemas y que se sienta apoyada por mí. Le pregunté qué quería que yo le dijera a la madre de su amiga. Me lo dijo, y le ofrecí dos opciones: ella podía decírselo a su amiga o podía decírselo a la madre de su amiga. No le gustaron esas opciones por lo cual finalmente optó por una banana: se lo diría a su amiga y a la madre de su amiga al mismo tiempo, pero tomada de mi mano.


A veces una banana es el postre más dulce que hay.

Link del artículo:
Harvard Business Review America Latina.
http://www.hbral.com/blog/blog.asp?modulo=2&idBlog=35

sábado, 17 de septiembre de 2011

Reflexiones sobre cómo manejar la crítica (Parte 2)


Si queremos transitar por el camino del liderazgo, debemos desarrollar nuestra capacidad de afrontar la crítica.

El Dr. John Maxwell nos presenta un proceso de 4 pasos a seguir para enfrentar la crítica exitosamente (1):

  1. Conózcase a si mismo (un asunto de realidad): tener una visión realista y objetiva de sí mismo. El liderazgo siempre le va a poner en vitrina para que los demás puedan tirarle flores o piedras, ovacionarle o criticarte. Nos dice el autor que debemos saber diferenciar cuando es a la posición y no a la persona hacia donde se dirigen las críticas: “si una crítica va a la posición, no la tome como una ofensa personal y déjela resbalar”. Si conocemos con claridad cuáles son nuestras fortalezas y debilidades (talón de Aquiles!) no tienen por donde desarmarte.
  2. Cámbiese a sí mismo (un asunto de responsabilidad): Nos dice Maxwell que sí las críticas hacia nosotros son acertadas, entonces tenemos la responsabilidad de cambiar. Eso es parte importante del actuar de un líder. A pesar de la ira, enojo o frustración que nos provoque una crítica, examinemos su naturaleza (¿destructiva o constructiva?) y sobre esa base tratemos de sacar algo positivo. Siempre podemos tomar el camino de la oportunidad.
  3. Acéptese a sí mismo (un asunto de madurez): Maxwell cita una frase de Jonas Salk, desarrollador de la vacuna contra el polio, quien en su momento fue muy criticado: ”Primero los demás le dirán que está equivocado. Luego le dirán que tiene razón, pero que lo que está haciendo realmente no es muy importante. Finalmente reconocerán que tenía la razón y que lo que está haciendo es sumamente importante, pero ellos ya lo sabían desde antes”. Hay que estar dispuesto a crecer, aprender y cambiar. Si hacemos algo de lo cual no estamos convencidos y lo hacemos por quedar bien con los demás y evitar las críticas, entonces vamos a llevar una pesada carga, ya sea por arrepentimiento, ya sea por remordimiento o por culpa. Si nos aceptamos tal y como somos, con virtudes y defectos, con aciertos y desaciertos, entonces nos liberaremos “del qué dirán”.
  4.  Olvídese de sí mismo (un asunto de seguridad): Deje de enfocarse en sí mismo, dice Maxwell que muchos cuando crecen dedican una buena cantidad de tiempo y energía a preocuparse de lo que el mundo piensa de ellos – entiéndase por preocupación tanto el estar pensando en el qué dirán e inhibirse como en andar reaccionando (rebeldía, agresión) ante el entorno-. “… ahora que tengo sesenta años de edad, me doy cuenta que el mundo en realidad no me estaba prestando mucha atención”, finaliza diciendo. La autoconfianza es un pilar importante para afrontar cualquier crítica. Por último, cita a Parkenham Beatty, quien aconseja: “Aprende a vivir por tu propia alma. Y si las personas te frustran, no te dé cuidado; si te aborrecen, no te afanes. Canta tu canción, sueña tu sueño, espera en tu esperanza y ora tu oración”. Si vivimos enfocados en nosotros mismos perdemos de vista el bosque, sólo vemos los árboles, se limita nuestra capacidad de tener empatía y por ende, entender a los demás.

 La crítica interna: el fenómeno del impostor
Y qué pasa cuando el qué más te critica es quién tienes frente al espejo?

Tratando de entender mejor el tema, me topé con una página en internet (2) y el artículo inicia diciendo: “Pierde horas preocupándose que no es lo suficientemente bueno para tener éxito? Qué no es una persona capaz o que no es lo suficientemente inteligente?...

La autora empieza contando la historia de una de sus clientas, que tipifica la situación de muchos ejecutivos de alto nivel, que constantemente lucha con una crítica interna obsesionada, que a pesar de sus numerosos logros incluyendo un grado académico de una prestigiosa universidad y siendo una asociada de una prestigiosa firma consultora, se siente como una persona de poca valía, insegura de sus habilidades y con la idea obsesiva de que en algún momento alguien descubrirá sus flaquezas y su incompetencia, perdiendo todo lo que ha logrado: su status, su carrera y hasta su trabajo. Que a pesar de no haber recibido nunca una apreciación negativa de su desempeño, vive estresada, infeliz y vacía. Termina diciendo que aunque la persona es exitosa, es a la vez completamente miserable.

Este comportamiento se le conoce como el “fenómeno del impostor” (otros autores le llaman impostura neurótica o impostor neurótico), síndrome psicológico identificado en los 70´s y que describe sentimientos de incompetencia a pesar de que la evidencia en la realidad sea completamente contraria.

El artículo continúa diciendo que la estrategia más común utilizada es tratar de ignorar o suprimir la crítica interna, pero que en definitiva no es la reacción más apropiada. De hecho el ignorar los pensamientos y emociones desagradables conducen a un efecto de rebote.  Habla además que muchas veces cuando la persona trata de racionalizar o alejar esos pensamientos y sentimientos diciendo “no debería sentirme así”, lo único que logra es amplificar esos sentimientos y pensamientos. A esto se le llama meta-emoción: “cuando nos preocupa estar preocupados, estamos creando un problema nuevo y más grande”.

Dice la autora que el truco para lidiar con la crítica interna es desarrollar una relación balanceada con esta situación: por un lado no ignorar ni evitar estos pensamientos y los sentimientos que provocan, pero tampoco permitir sentirse intimidado por esto.

Aconseja los siguientes pasos para afrontar esta situación:

  1. Examine su crítico interno: pregúntele al “crítico interno” (como si fuera alguien más) ¿de dónde vienes?, puede sentirse raro al principio pero el lograr este diálogo interno es una técnica psicológica que le puede ayudar a pensar objetivamente. Una vez aclare de dónde proviene ese crítico interno (infancia, juventud, relación con los padres, competencia con los compañeros de trabajo, relación con el cónyuge, etc.) estará en la capacidad de reconocer y diferenciar cuando esté frente a la verdad o frente al autoengaño, aprenderá a ignorar cuando se presente éste último.
  2. Entender que su crítico interno puede en realidad ayudarle: su crítico interno se ha desarrollado para que usted establezca y cumpla altas expectativas, si se mantiene abierto a esto -lo que significa que no siempre todo lo que le diga su crítico interno es cierto- puede aprender de él porque como un buen coach le recuerda que el conocimiento y la capacidad son importantes. Pregúntele a ese crítico: ¿cómo me puedes ayudar a alcanzar el éxito en la tarea que tengo enfrente?
  3. Actúe a pesar de su crítico interno: aprenda de su crítico interno, pero no le entregue todo el poder, mantenga la distancia, “lo suficientemente cerca para que sea útil, pero no tanto para que se interponga en su camino”. Aprenda a reconocer la información que obtiene de ese crítico y si lo que le está diciendo afecta su confianza o estima, hágale a un lado y continúe su camino.

Algunas recomendaciones finales:

  • Cada vez que vaya a criticar algo o alguien, pregúntese antes: tengo toda la información para emitir un juicio?, conozco el contexto de la situación?, ¿Conozco las razones por las que la persona actuó de esa manera? No vaya a ser que sea usted quién caiga en la trampa de la crítica negativa.
  • Si critica, que su crítica agregue valor y construya, no destruya. Si tiene miedo de emitir una crítica aunque usted sabe que agrega valor, atrévase a decirla, tal vez la otra persona en el momento se enoje con usted, pero a largo plazo se lo agradecerá (… y si no le agradece, de todas formas usted ya hizo algo positivo por alguien).
  • Criticar no significa faltar al respeto.
  • Mientras viva, nunca estará a salvo de la crítica, así que mejor sonría, aprenda, acepte y madure para que le saque provecho a las críticas y no terminen por desgastarlo, es un peso que no vale la pena llevar sobre la espalda.


FUENTES CONSULTADAS Y RECOMENDADAS:
(1) http://www.lidere.org

(2) http://elaustraliner.wordpress.com/2010/01/11/fenomeno-del-impostor-y-como-manejar-tu-critica-interna/  (how to manage your inner critic by Susan David, 2010).


domingo, 11 de septiembre de 2011

Reflexiones sobre cómo manejar la crítica (Parte 1)

En la vida hasta la más pequeña de las acciones conlleva tomar una decisión: en nuestro diario vivir: qué color de ropa me pongo hoy?, voy a esa reunión o me quedo en casa?, me levanto cuando suena el despertador o me quedo otros 5 minutos durmiendo?; hago ejercicio o me quedo a ver una película y comer unos snacks?, tomo este nuevo empleo y dejo el actual?. En el trabajo: llego a tiempo a la hora de entrada o no hay problema si llego 10 minutos más tarde?, despido o le doy otra oportunidad al colaborador que no está rindiendo el desempeño esperado?; mantenemos o recortamos el presupuesto de mercadeo en una época vacas flacas?, lanzamos el producto X o el Y al mercado?, etc.

Nadie se salva de tomar una decisión, ni siquiera aquellos que dicen que prefieren no tomar decisiones y dejar a otros la responsabilidad de hacerlo. Aun cuando alguien diga que prefiere no tomar una decisión, en ese momento está tomando una decisión, que es “no hacer nada”, su decisión es “no tomar una decisión”.

Sucede generalmente que esta conducta se presenta para evitar tomar responsabilidad de las consecuencias de una decisión. Decía alguien: “no hay buenas o malas decisiones, son las consecuencias las que pueden ser buenas o malas”, agradables o dolorosas. Comparto lo que dice Paulo Coelho dice en su libro Brida: “Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente.” Seguro que esto último no es fácil y lleva un proceso aprender y desarrollar la competencia de tomar decisiones.

El tema que nos ocupa en este artículo no es la toma de decisiones, sino que pasa cuando tienes que tomar una decisión que es difícil para ti y que afecte a personas cercanas en tu entorno familiar o laboral. Decisiones que marcarán un antes y un después y que por ello sabes que te van a criticar.

Robert Kiyosaki habla sobre el tema en su libro “Guía para hacerse rico..”, una frase que llamó mi atención fuertemente está en el capítulo 2 titulado ¿cuál es el precio de un error?, la frase dice: “una de las diferencias entre un triunfador y una persona común es la cantidad de críticas que pueden aceptar. Las personas comunes no pueden aceptar demasiadas críticas y por eso no destacan durante su vida. A eso se puede que no puedan llegar a ser líderes”. Continúa diciendo: “Las personas promedio viven con miedo de lo que los demás puedan decir o pensar de ellas. Por eso relacionan y se llevan bien con otras personas comunes, siempre con miedo  a lo que otras personas puedan pensar de ellas o a que las critiquen”. Termina diciendo que aunque el ser humano siempre va a criticar a los demás, siempre debe de existir respeto.

Robin Sharma en su Vlog habla de la crítica (The beauty of criticism), dice que “…. Al menos que no le gustes a la gente, no estás haciendo tu mejor trabajo”. Una vez que tomas una decisión para mejorar tus estándares, y empiezas a trabajar en expresarte, en ser mejor o hacer mejor las cosas de lo que se ha hecho antes, vas a encontrarte con gente que te va a criticar, pero eso es una respuesta del miedo que tienen en contra de la oportunidad que ellos tienen para crecer y trabajar a tu lado, a tu nivel.

Sharma también habla de 5 estrategias para manejar la crítica (5 Strategies to handle criticism):

  1. Cada momento que te enfocas en la crítica, te alejas de construir tus sueños y seguir/lograr tu misión. Recuerda que cada vez que te enfocas en la crítica, cuando dejas que sea más importante lo que la gente piensa, desgastas tu energía en ello y no dejas salir toda tu creatividad e innovación, pierdes la oportunidad de ser excelente y dar lo mejor a tus stakeholders. (clientes, proveedores, compañeros, comunidad, empleados, etc.) 
  2. Los críticos sólo critican a la gente que hace las cosas con excelencia, no van detrás de los mediocres. Si te critican tómalo como un cumplido, sigue adelante porque es un reflejo de que estás jugando en la liga de la excelencia, siempre habrá gente que quiera verte caer o desistir. Este punto me trae a la mente la historia de los cangrejos en el bote: cuando uno de ellos está por lograr salir, los otros buscan la manera de hacerlo caer y que siga dentro del bote, en lugar de apoyarse unos con otros para salir todos. He escuchado a algunos amigos decir que a veces así nos comportamos las personas en nuestro país, que nos da envidia ver que otro triunfe y en lugar de apoyarlo o felicitarle esperamos verlo fracasar.
  3. Cuando alguien te critica, toma esa situación negativa como una oportunidad y pregúntate: qué puedo aprender de esta crítica?, hay alguna información valiosa o válida en esta crítica de la que pueda aprender para ser/pensar/actuar mejor?. Toma la crítica como una ventaja para mejorar tu desempeño.
  4. Los críticos critican por miedo: cuando alguien crítica es una clara indicación de que se sienten amenazados. El liderazgo demanda que innoves, salgas del status quo, que hagas “cambios” y a la mayoría de la gente no le gusta el cambio.
  5. Recuerda la verdadera naturaleza del liderazgo: “un líder siempre será criticado” y el mundo, la sociedad y las empresas necesitan héroes que tengan el valor de aceptar la crítica. KMF: Keep Moving Forward!!.

La crítica es parte de nuestro diario vivir, así que está fuera de nuestro círculo de influencia, nosotros decidimos qué emoción tener al respecto: sentirnos mal y permitir que eso nos afecte, o aprender a sobrellevarla y que no limite nuestras aspiraciones, nuestro liderazgo, nuestras metas crucialmente importantes.

Si quieres evitar la crítica, es fácil, Aristóteles lo dijo claramente: “La crítica es algo que puede evitarse fácilmente: si uno no dice nada, no hace nada y no es nada. Si quieres ser un líder seguro que ese no es el camino adecuado a tomar.

Conocerse a sí mismo es un buen paso para comenzar a manejar la crítica. El psicólogo Carl Rogers decía: “La paradoja curiosa es que cuando me acepto a mí mismo tal como soy, entonces puedo cambiar”.

También cuando ya estés en el campo de juego y te toque recibir críticas, no olvides que tu eres el primero y único responsable de las consecuencias de tus decisiones: Si ganas y te alaban, celebra y comparte tus logros; si pierdes,y te critican, también es tu responsabilidad, no es culpa del Dios, el destino, la suerte, tus padres, tu jefe, tus amigos, tus compañeros de trabajo o tu familia.

A veces tienes que tomar decisiones en equipo, pero esto no significará por ningún motivo “echarle la culpa a los demás” si las cosas no salen como esperaban y reciben críticas avasalladoras, “cada uno” es responsable”, esto es: todos tomaron partido en la decisión. Mucho menos si dices que en dichas decisiones no tuviste que ver porque “ni participaste”. Si no vas a aportar, agregar valor, o al menos compartir lo que piensas, entonces mejor dale la oportunidad a alguien más y no sólo calientes una silla.

jueves, 8 de septiembre de 2011

El Aprendiz de Líder

Desde hace un tiempo he tenido la intención de compartir parte del aprendizaje que estoy adquiriendo, multiplicar las enseñanzas de varios maestros, influenciadores que desde su filosofía, su particular perspectiva del mundo, su profesión, han dejado y están dejando huella en mi efímera existencia.

Que mejor manera de llamar a este proyecto "El Aprendiz de Líder", porque creo que hasta el último día de mi vida estaré siempre aprendiendo algo de alguien, buscando ampliar mi comprensión del mundo, del ser humano, de todo aquello que nos haga mejor de lo que somos (o creemos que somos).

Admiro mucho aquellas personas que a pesar de las circunstancias y sus limitaciones, de tener en contra cualquier pronóstico, han logrado cosas asombrosas. Se han enfrentado a sí mismos y a sus miedos, reinventándose, convirtiéndose en líderes inspiradores.

Creo que la vida es un camino de aprendizaje: podemos aprender de cualquier persona, independientemente de su edad, religión, género, orientación sexual, creencia o filosofía de vida; aprendemos de cualquier situación de la vida, más de aquellas que son dolorosas porque forjan el carácter. Aprendemos del silencio, la soledad, la tristeza y alegría.

Creer que en algún momento soy dueño de alguna verdad absoluta sólo me aleja de alcanzar cualquier verdad. Sólo limita mis posibilidades de liberar mi Espíritu de la esclavitud de la mediocridad.

Escribir es más una catarsis que cualquier intento o ejercicio de convertirme en escritor. Escribir es un tributo para aquellos que se han animado a dar un paso más allá de sí mismos y que merecen ser escuchados porque hacen del mundo un lugar mejor para vivir. Porque nos recuerdan a todos que cada uno es un líder que puede transformar el mundo y el universo si así lo desea.

Cómo dice Robin Sharma en su libro the leader who had no title: "hacer lo mejor que puedes es hacer todo lo que puedes"... dar todo lo que uno tiene y darlo de corazón.

DESTACADO

"Por qué motivar a la gente no funciona, y que sí" de Susan Fowler (1)

CIRCULO DE LECTURA "COFFEE & BOOKS" - LIBRO #6 Desde el título del libro llama nuestra atención, ya que muchas veces en las...